De gallos, changos y chapulines.

Posted on 8:58 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

Hugo Triano Gómez.



Que la gallera de los partidos rumbo al 7 de Junio sea tan ruidosa como siempre, está lejos de generar emociones verdaderas. El sentimiento, la idea de “otra vez lo mismo con los mismos” prevalece le guste o no a los aludidos.
Nada de esto es gratuito. La facción política en México ha hecho y se mantiene haciendo su mejor esfuerzo para desencantar sociedades, con las contadas excepciones de siempre. 
Es por eso que la campaña nacional impulsada desde hace unas semanas por la COPARMEX contra los chapulines de la política, merece el comentario.
De entrada es preciso observar que la campaña es limitada en cuanto a que no hará desistir a alguien de su nueva aspiración estando en un cargo, producto de una conciencia remordida; que tampoco hay indicios que hagan pensar que los nuevos políticos -o intentos de- vayan a beneficiarse directamente al hacerse notar que los chapulines no terminan una tarea y ya van por otra. No se aprecia, porque el hastío de la “clase media política” -la que vota por los perfiles- no es suficiente en México más que para inclinar la balanza en las contiendas entre los llamados votos duros del régimen de partidos.
En esa lógica es donde encuadra el hecho de que en todos los partidos se cuecen habas, que a ninguno -en los hechos- le moleste la crítica por realizar la idea, por hacer cosas que lleven al desencanto del elector “medio” y a su posterior abstención. ¿Que hay partidos inconformes? Que alce la mano el que en su plataforma política planteó siquiera abordar el tema. ¿Qué gobierno emanado de algunas de sus siglas y en uso de sus facultades propuso eliminar la posibilidad legal tan criticada cada vez que hay elecciones? ¿Cuál proyecto-remedo de reforma política le entró al toro por los cuernos?
Con la realidad alcanzando la escena, a lo que más debe aspirar una idea como la campaña de los “patrones” es a evidenciar y a entender que los dedicados a vivir de los puestos de elección no se pondrán solitos la restricción, que no se harán el harakiri que pueda privarles de la posibilidad de mantenerse vigentes en la política y de gozar de las dietas siempre crecientes para quienes a esto se dedican.
Reflexión obligada es además la búsqueda de lo positivo en el salto de un politique-man a otra posición. ¿Aprovechar su experiencia? No necesariamente, cuando se ve que alguien del ámbito legislativo parte a “novatear” rumbo a tareas ejecutivas, cualidad quizás no tan drásticamente marcada en un caso contrario. (Del ejecutivo al legislativo)
No hay que perder de vista tampoco que esta permisión de la ley de saltar de puestos, pone en la posibilidad indirecta de ser reelectos a algunos de los que aprobaron la medida y trasladaron su entrada en vigor para los comicios del 2018, y que se suponía se quería evitar. Trasladará además como ya ha sucedido, a una “parte” a ser “juez” revitalizando el binomio de la impunidad que se cuaja cuando un presidente municipal llega a ser legislador y aprueba -por no excusarse- su cuenta pública.
De reconocerse es que amén de que la escena local haya presentado ya su caso más sonado de la epidemia chapulin con el priísta Pilar Córdova -avalado por Addy García quien prefirió alinearse para asegurar su futuro aunque no haya podido hablar “dignamente” del trabajo del petrolero-  también encajan en ella casos como el de la aún perredista Rosalinda López con todo y su latente muda de piel, así como el del panista Juan Cáceres que cual “huésped de rama en rama”, buscaba una segunda diputación local y la tercera en su haber por la vía plurinominal... de manera consecutiva.  
Al final, sostener con la mano en la cintura que la sociedad es la beneficiada con la posibilidad de que una de sus autoridades vaya en pos de otra posición, es tan falaz como asegurar que el ejercicio público es garantía de una administración eficaz. Es negar que en el mejor de los casos los “improvisados”  han logrado superarse, no obstante que su proceso de aprendizaje le haya costado al erario miles o cientos de millones de pesos; y que en el peor -en el más común- los grisáceos de siempre explotan sus relaciones y estiran las ligas para acceder al poder y a sus canonjías: La verdadera escencia de la política… a la mexicana.

Después... de la bofetada.

Posted on 12:35 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

Hugo Triano Gómez.

 
!Y respondió!. Aún haya sido por la tarde noche, el gobernador de Chiapas Manuel Velasco dio muestras de su “capacidad de reacción”, al ofrecerle una disculpa pública a su abofeteado asistente Luis Humberto, como finalmente lo presentó.
Previo al debate de si fue adecuada o no la forma, es de distinguirse que el sucesor de Juan Sabines entendió que lo mejor era enfrentar lo ocurrido, romper el silencio.
Claro que el escenario diseñado por el team Velasco fue el adecuado para él. Cómodo a su máxima expresión, con un libreto bien estudiado que solo a los ingenuos haría creer que se trató de algo espontáneo, el Chiapaneco ofreció una cara muy distinta a su dependiente, si se compara con aquella que le “puso” el 9 de diciembre, después del “incidente accidental”
En primer lugar y a propósito de su elocución, hay que decir que efectivamente lo ocurrido es un incidente -todo lo  que pasa lo es- pero ¿accidental?.¿Dónde encaja la posibilidad, el término?.
Un accidente, todos saben, es algo que sucede por azar, algo no esperado. En un sentido amplio habrá que sostener que todo accidente es un incidente, aunque no necesariamente todo incidente es accidental. 
Uno -por ejemplo- puede tener un encuentro accidental con alguien, pues aún y cuando uno fija su ruta no puede hacer necesariamente lo mismo con la de la otra persona; más aún, uno puede golpearse o golpear a alguien accidentalmente por descuidos, pero cuando se piensa, se razona, por muy breve que esto sea, hay premeditación de donde puede derivarse el dolo que es cuando la malicia -la decisión de dañar o vengarse de alguien- se hace presente. 
Con esto entendido, es claro que lo accidental del incidente protagonizado por Manuel Velasco encajaría solo en su interés de minimizarlo…y nada más. 
Un segundo elemento notable en el entorno de la disculpa del güero chiapaneco fue la idea de hacerlo pasar por lo que hizo. 
Pensando sin dudas en el impacto de las masas, bien valía la pena intentar “devolver” al nivel de iguales a quien solito se salió de ella. Bien valía el “sacrificio” para seguir sembrando en los que votan -y en los que se dejen- la idea del joven gobernante “buena onda”
Más allá de todo, hasta de “aceptar” que de verdad puso la otra mejilla, Velasco pareció cuando mucho con su sketch calificar positivamente para las rattings de Televisa… por aquello de la calidad de sus actuaciones.  
Finalmente, el tercer aspecto que no puede pasarse por alto tras lo ocurrido es la presencia de la noticia en dicho medio internacional. 
Con las apuestas girando en torno al silencio que guardaría la maquinaria de Emilio Azcárrraga, Televisa se evitó nuevas, severas y sonoras críticas. Evitó volverse a evidenciar, a exponerse tratando de tapar el sol con un dedo. Lo curioso es que una decisión de quien sabe “usar” los medios -y no suya- le ayudó a salir de la encrucijada.
No hay dudas. Televisa debe estar agradecida con el gobernador de Chiapas por “enfrentar” el hecho como lo hizo. No importa que lo haya orillado  a un auténtico incidente… accidental.

Detrás... de la bofetada.

Posted on 19:56 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Hugo Triano Gómez.



Tras lo exhibido en el video donde se observa al gobernador Chiapaneco Manuel Velasco, abofeteando a uno de sus asistentes, el militante del partido verde ecologista ha atraído como siempre soñó, como siempre ha buscado… la atención mayúscula de los mexicanos.
Lo hace sin embargo guardando silencio, signo inequívoco de que desde la casa de gobierno no ven como tarea fácil afrontar el escándalo y el escarnio que ha provocado una actitud, que por otra parte, es tan común y “normal” -no correcta- y que muchos de los que se refieren a ella habrán “aplicado” o “sufrido” según el grado de poder que hayan ostentado y enfrentado.
Lo grave para Velasco en el caso es que la escena la protagoniza él. Que no hay manera de recurrir a la estupidez de negarla como en su momento hizo el tristemente célebre “gober precioso” de Puebla: Mario Marín. 
Habría que esperar -sí- la mínima valentía de admitir el yerro para “validar” cualquier otra alternativa, cualquier otra razón que se quiera dar.
La bofetada no es en sí un “cachetadón” como también se ha querido presentar, pero eso no le resta importancia, ni tendría por qué minimizarla. Con independencia del contexto que solo las partes conocerán, lo ocurrido leva a pensar en los abusos que nadie o solo el círculo más cercano ve y tolera en el gobierno de Chiapas (Y todos los demás).
La actitud es pues por donde se quiera apreciar denigrante y violenta las garantías básicas del joven víctima, que son las de todos: La del respeto a la persona, a la igualdad “rezada” en todo México entre pobres y ricos, entre comunes y poderosos.
Violenta además la normatividad -y la tranquilidad- laboral de alguien que quizás se equivocó, pero no por ello merece ser reprimido en público y de la forma en que sucedió.
Por otro lado habrá que aceptar que cual humano el gobernador chiapaneco también puede y se equivoca seguramente todos los días y a lo mejor más de lo que se cree. Que el arrebato y la impaciencia no son fáciles de controlar, pero que alguien que presume tanto como él, no puede ni debe seguir por ahí sin atender los problemas de “conducta” que quizás algunos le vean ahora. 
Velasco no es tampoco el peor hombre del mundo por lo sucedido, pero una aparente e insignificante caída como esta, debiera tener un impacto real en su vida pública y quizás privada. Debería llevarlo a dejar de hacer caravana con sombrero ajeno, a dejar de sentirse lo que no es y a madurar hasta comprender que de los errores se debe aprender, no guardarlos para echarlos en saco roto.
Lo peor que el chiapaneco -y sus allegados- podrían hacer es auspiciar, permitir y difundir una nueva campaña de imagen, una que se sustente en billetazos como se piensa ya es su costumbre o inventarse escenas aprovechándose del desconocimiento de lo que sucedió antes…en el trayecto hasta donde se comenzó a grabar. En otras palabras seguir tratando a los mexicanos -con todo y sus masas- como retrasados mentales. (Y con el perdón de los que sufren la deficiencia).
¡Venturoso el celular que grabó el instante; venturoso el momento en que su autor decidió hacerlo público! ¡Venturoso el momento en que se arraigó el valor para publicarlo, en algunos medios independientes del vecino estado!.
Al final, Manuel Velasco seguro “superará” con toda su maquinaria el momento; quizás hasta su mártir vuelva a tener un trabajo que ya hoy no tenga. Podría gozar sin problemas de una indemnización... de una disculpa pública.
Su impensable legado sin embargo, no solo ha sido desenmascarar al lobo de este hombre, sino a todo ese sistema que sigue despreciando a quien ha jurado … proteger.

Pellicer . . . Y su canto del Usumacinta.

Posted on 10:24 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

Hugo Triano Gómez.


Hombre mayormente admirado. Tabasqueño que sigue impactando, Tabasqueño atemporal. De esos que hacen falta por aquello de mantener la convicción, de no olvidar la raíz a pesar de los desacuerdos, las inconformidades y afrentas, es Carlos Pellicer Cámara.
Hoy en un aniversario más de su natalicio y en camino ya a la celebración del centésimo vigésimo, Mass Opinión comparte -difunde- el extracto de una extensa pieza que hasta donde se sabe, es de las que más orgullo generó en el poeta de América. 
No se trata de la famosa “cuatro cantos en mi tierra”, sí de “El canto del Usumacinta”, una pieza de 1947 que evoca como muchas veces el naturalismo y el paisajismo que fue definiendo su estilo.

IV
Agua de las primeras aguas, tan remota,

que al recordarla tiemblan los helechos

cuando la mano de la orilla frota

la soledad de los antiguos trechos

V
Y el agua crece y habla y participa.

Sácala del torrente animador,

tiempo que la tormenta fertiliza;

el agua pide espacio agricultor.

VI
Pudrió el tiempo los años que en las selvas pululan.

Yo era un gran árbol tropical.

En mi cabeza tuve pájaros;

sobre mis piernas un jaguar.

XVI

Ésta es la parte del mundo

en que el piso se sigue construyendo.

Los que allí nacimos  tenemos una idea propia

de lo que es el alma y de lo que es el cuerpo.

XXXIII

Eres el agua grande de mi tierra.

La tormenta dinámica del ocio tropical.

El hombre en ti es ahora la piedra que habla

entre el reino animal y el reino vegetal.

Por el hueco de un árbol podrido

pasa el verde silencio del quetzal.

Es una rama póstuma.

Es la inocencia deslumbrante que nada tiene que declarar.

2015: El Morelismo Mexicano.

Posted on 12:33 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Hugo Triano Gómez. 




Rendir homenaje conlleva responsabilidades. Si no hay acción y solo membrete, el intento de reconocer algo o a alguien, se torna infructuoso. 
México como cada año ha dedicado el calendario que recién comienza a alguien destacado. En este caso a uno de sus más legítimos y auténticos héroes, al Siervo de la Nación: A José María Morelos y Pavón. Dicho en otros términos, los encargados de la administración del país han puesto la mira muy alta. Pensando en positivo habría que decir, que bueno sería para el “pobre” México hacer efectiva la reverencia.
Pero ¿tiene el territorio heredero de la Nueva España posibilidades reales de ajustar su camino, su conducta, respecto de los ideales de quien inspiró el nombre de un estado y una de las ciudades más importantes de la nación? ¿Es válido pensar en esa idea “purista” en el México moderno?
De entrada, Morelos se pronunció desde el principio por la república, que a ojos de todos y pese a sus numerosas vicisitudes sigue siendo la “mejor manera” de organizar al Estado. Pocos piensan ahora en el “derecho lícito de reconquistarse -que tiene un reino- cuando un rey es gravoso en sus leyes”, que plasmó el considerado documento político más importante de la época: Los sentimientos de la Nación. A lo más que se aspira hoy es a la alternancia de personajes, de siglas, de corrientes, aunque con las mismas estructuras… esas que dan fundamentalmente resultados a los que las integran -en uno y otro bando-.  
La diferencia entre lo planteado en el origen de la nación y la escena vista más de 200 años después, se hace notar cuando se habla de que “la dotación de los vocales" -en aquella época- sería una "congrua suficiente y no superflua”. Abundan, sobran, los casos en México de “autoridades” -que serían los vocales de hoy- asegurando su futuro en 3, 6 o los años que se les puedan contar en el ejercicio público y que las más de las veces no retribuyen los emolumentos con la eficacia que corresponde.
Es posible entender, por otro lado, que en los tiempos de Morelos, la duda respecto de los extranjeros adoptara un carácter extremo en la nueva nación. La guerra misma suena a razón. La condicionante para su permanencia era que fueran capaces de instruir en la materia artesanal y que estuvieran libres de toda sospecha. Hoy, sin confundir exigencias con fobias, basta  tener dólares, relaciones e intereses para ser bienvenido en México. Después de todo, la sospecha es para los hombres del poder eso … y nada más.
En el olvido yace también aquella máxima del “Morelismo” de diferenciar a los mexicanos por sus virtudes y vicios. Aquí no siempre el que vale, puede. Es más, parece predominar que el que puede -bajo el método que sea- es el que verdaderamente vale. Las nuevas modalidades de esclavitud y discriminación -a las que se opusieron Morelos y muchos más- hacen parecer toda la ingeniería constitucional desarrollada en tantos años como pasos cortos, gracias en gran medida a la impunidad, prima hermana de la corrupción.
Desde el principio, los padres de la patria soñaban con que las leyes del congreso “obligaran” a la constancia y al patriotismo, que moderaran la opulencia y la indigencia, que se aumentara el jornal del pobre; que mejoraran sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. La realidad apunta a la antítesis, a la imposición de la rendición, a mantener la idea del ser mundial, a que tener es lo primero y lo último valiéndose de todo lo posible. La vacilada de intento truncado de aumentar los salarios mínimos a cientos de pesos y la imparable inflación -más la ignorancia inducida- hacen “tarea poco viable” extinguir la indigencia, la rapiña y el hurto, no se diga mejorar las costumbres.
Con ese caldo de cultivo es real que ni en el mediano ni en el corto plazo la “igualdad” de la sociedad se hará presente. ¿Para qué engañarse? Ni las jornadas de trabajo se reducirán, ni desaparecerán las alcabalas modernas cada vez más demandadas por la hacienda nacional. 
¿Escena triste? Sin duda. Aunque más es que la buena administración de los bienes siga flotando en el sueño del imaginario colectivo. Que estos -los sueños- sigan en el rincón, en el calce superior derecho de los documentos oficiales, de esos que firman quienes se dicen, se creen y se sienten más papistas.. que el papa. 

ANJ: Capítulo 2.

Posted on 6:35 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

Hugo Triano Gómez.




A como el año pasado, el informe anual de actividades del gobernador Arturo Núñez tuvo anuncios que se cuentan con una sola mano. Esta vez hubo uno más que en 2013, sin olvidar que no todos son siempre buenas noticias. Con la exposición Nuñista quedó claro que hay asuntos de primer orden que siguen siendo “cosa pendiente”, en tanto que para los amantes de las entre líneas también hubo “hebritas para jalar”.
Como ha sido su estilo político, Núñez volvió a mostrarse sobrio en lo personal, aunque esta vez ligeramente afectado de las cuerdas vocales y raro en él, con detalles a la hora de la pronunciación.
El anuncio del día fue en efecto el de que en 2015 será posible eliminar el IEV. Los argumentos de que se hará sin comprometer la viabilidad financiera, que la decisión va de la mano del aumento en la recaudación y de la baja en el nivel de endeudamiento, era lógico que aparecieran considerando que la “quiebra heredada” fue la razón expuesta para no hacerlo antes. Claro que la crítica por hacerlo en el año de nuevas elecciones está vista desde hace un buen y aunque no hay una restricción legal para hacerlo en dichos tiempos, el gobierno Nuñista decidió hacerlo así asumiendo los costos, si es que los llega a haber.
El segundo anuncio y quizás el de mayor alcance, fue el del reconocimiento de que las participaciones federales para el estado (las directas) seguirán cayendo en los años por venir. Es de entenderse que ahora -y después- las baterías deberán mantenerse enfocadas en el fondo de extracción de hidrocarburos y en los mecanismos que puedan servir para revertir los efectos de la reforma fiscal del 2008, que con el paso del tiempo hará más evidentes las “pérdidas” de estados como Tabasco.
Un tercer anuncio que en realidad es admitir que no se ha logrado nada, es el relacionado con la deuda histórica que mantienen los tabasqueños con la CFE por el consumo de energía eléctrica. Decir que “hace falta que el órgano de gobierno de la Comisión Federal avale el acuerdo para obtener una solución” es equivalente a ello o a decir que la administración tabasqueña ya aportó los elementos necesarios, pero que no ha logrado convencerlos. 
El asunto que se ubica entre los -principales- pendientes es el de las investigaciones contra el anterior gobierno. Si bien hay 64 averiguaciones, bienes y cuentas aseguradas, los resultados siguen haciéndose esperar, mientras que el paso de los meses hace temer que estos no sean los esperados, los prometidos. 
De los poco más de diez mil millones de pesos que se reclaman no hay mucho qué decir, más que el bien que le harían a las arcas públicas estatales.
Para Núñez sectores como el agropecuario, el de desarrollo social, educación, salud y hasta el de deportes le han dado resultados. Se atrevió a señalar que han sido rescatados. Dichas ideas hacen pensar en que los cambios augurados para el gabinete no pasarán por allí.
Con un sentido distinto lucen los de la obra pública y el de comunicaciones y transportes. 
Núñez destacó en el caso del primero que las empresas locales han sido privilegiadas en lo hecho hasta ahora y en el de la segunda que la recién aprobada ley en la materia es un logro auténtico. Jalando hebras bien podrían apreciarse las referencias como la afirmación de que la tarea principal en ambos sectores está hecha. Que mantener a los titulares ya no es indispensable, vital para la dinámica de ambas. Dicho en otras palabras, las dos dependencias lucen sin problemas para estrenar titular a la brevedad, sea por las causas de fondo que fueren.
Que el paquete económico vaya a ser orientado de nuevo en 60% al llamado desarrollo social y el combate a la pobreza en 2015 como también se sostuvo, puede no gustar en la extensión de la palabra si se piensa en lo que se deja de hacer y en las posibles implicaciones del “regreso” de un papá gobierno, ese que paradójicamente procurando un bien contribuyó a la formación de hijos desobligados que prefirieron extender la mano a mantener el esfuerzo por lograr un mejor estadio de vida. 
Nadie discute la necesidad de atender con prioridad a las zonas marginadas y a los grupos vulnerables, pero de eso a lucrar con la pobreza y a incluir a quienes no lo merecen hay una gran diferencia, una que desvirtúa cualquier buena intención y convierte en charlatán a quien se presume como benefactor. Es verdad, si esa tarea se hubiera hecho adecuada y puntualmente, Tabasco estaría pensando en otros escenarios. No estaría aspirando apenas a alcanzar un anhelado “futuro promisorio”.
Al final lo que queda es esperar la llamada consolidación de los primeros años del gobierno Nuñista, resultados de las inversiones, de las actividades a las que se ha decidido apostar. Un mejoramiento en los diversos indicadores de medición partiendo del sector educativo que debiera redundar en años en una auténtica posibilidad de emplearse para los que hoy apenas crecen. Seguridad de la mano. 
No, no es esperar milagros, es reconocer que nadie podría declararse molesto porque a su lugar de origen, por fin pueda… irle bien.

2015: La primera elección.

Posted on 8:46 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


                                                                          Hugo Triano Gómez. 


Un cambio, se ha reflexionado antes, supone mejoras pero no necesariamente las logra. Una institución como el IFE mutado hacia el INE o el IEPCT vinculado ahora a aquél, requieren más que un cambio de siglas y de rostros para hacerse de lo fundamental: De credibilidad.
Claro que ambas cuentan con un marco legal renovado, extendido, pero necesitarán ante todo de la verticalidad y el valor de sus miembros a la hora de tomar decisiones, a la hora de evaluar las conductas de quienes los impulsaron: Los partidos políticos y sus representantes en las cámaras legislativas, que igual en el corto plazo serán nuevamente aspirantes a otros cargos de elección popular. Es esa relación justamente la que hace difícil pensar bien, confiar como se debiera en las instituciones. 
El hecho es que no puede permitirse más que los consejeros electorales sean “testigos consecuentes” y por tanto cómplices de procederes que pongan -por ejemplo- en riesgo la equidad de las contiendas. Advertir dicha escena y aceptarla sin proceder, hacerlo pero sin rigor, reducirán los efectos de la intentona de sentar precedentes y de sancionar con severidad que el electorado le ha reclamado al legislador.
No pueden más ser testigos de cómo se rebasan los montos de gastos de campaña y castigar pírricamente a los responsables. La fiscalización de recursos deberá mostrar pues que el dispendio del que se goza y se sufre en los organismos electorales -y los partidos- por lo menos fue empleado en algo real, en lo que se espera la corrección del error de mantener a la alta estructura de una instancia electoral, con casi todos los gastos pagados y percibiendo remuneraciones que desde hace un buen lucen injustificadas en función a los resultados que se han ofrecido.
De cara a la designación de candidatos en los partidos, valdrá la pena observar la posición que las instancias electorales asuman ante la posibilidad de que estos sean investigados “obligadamente” por la PGR o en el caso local por la PGJ para descartar algún posible nexo con grupos o actividades ilícitas. Será interesante pues es factible que más de un actor político pueda sentirse ofendido, asediado, perseguido con esa latente nueva medida. No debe descartarse siquiera que ante la falta de reglamentación del asunto, alguno pueda aducir actitudes discriminatorias u hostigamiento en su contra, dando al traste con la intención de la idea.
¿Cuál debe ser el mecanismo a emplear? ¿A todos debe aplicar? ¿A los cientos de precandidatos o hasta que se hayan definido al menos a los abanderados por partido? ¿Bastará con revisar la existencia de antecedentes no penales? ¿De cotejar status financieros? ¿Son los exámenes de confianza una herramienta útil para el asunto? ¿Qué garantías de imparcialidad y veracidad pueden ofrecerse? ¿Es el CISEN el eslabón perdido en el caso, la piedra angular para el trabajo de las procuradurías? ¿Quién debe pedir a quién la información?
Como es de suponerse el papel de los gobiernos federal y estatal será fundamental para aterrizar la idea, aprovechando los “ímpetus de apertura” que han mostrado todos los partidos ante lo acontecido en Guerrero y Michoacán principalmente. De nuevo, la cuestión es determinar si la directriz será enmarcada como todo hace suponer desde el INE y los partidos o en el caso del suelo choco desde el aún sobreviviente Acuerdo Político por Tabasco. De ese que el PRI abandonó en pos de prepararse para la “guerra” del 2015 y que no ha tenido mucho que ver últimamente con las “grandes decisiones para el estado”.
Al final lo que se decida para tan importante momento del proceso electoral dará luces respecto a lo que verdaderamente se desea para la jornada del 7 de junio. ¿Se trascenderá a los hechos o todo quedará de nuevo en amagos, intentos de avanzar o promesas?. No hay mucho margen de maniobra -ni tiempo- para concretar la primera… elección.

Tabasco: 7 años después.

Posted on 11:08 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Hugo Triano Gómez. 


Cuando hace 7 años Villahermosa sufría la “más grande” inundación de su época reciente, pocos imaginaron lo que terminaría sucediendo. Lo que los tabasqueños exhibirían para bien y para mal, desde el lado de los gobernantes hasta el de los de a pie, los comunes y corrientes.
Aquellos tiempos fueron difíciles por cuanto hace a una catástrofe, aunque más si se considera que la ciudad capital fue tan vulnerada como sus principales detractores jamás habrían soñado. La agravante se hizo realidad cuando hubo elementos para fijar en el colectivo tabasqueño, la idea de que el gobierno de Andrés Granier tuvo información puntual de lo que venía y no actuó como debía.
Ya sea por negligencia criminal, por incapacidad crónica o por una indiferencia propia de los apátridas, mucho -muchísimo- se fue al agua y con ello el hambre por el dinero, el oportunismo, el agandalle y la discriminación hicieron su aparición. Tabasco llegó entonces al punto más alto de su calamidad.
Desde esa vez el discurso no cambió y lo que ocurrió con el entonces responsable de la hegemonía gubernamental es historia. Una historia sin juzgar -fehaciente y suficientemente- por cierto.
Como en su oportunidad se sostuvo, el gabán de la impunidad tendió su manto y terminó por ocultar todo lo posible respecto a la tragedia. No hubo un solo responsable físico. La deidad, la normalidad de la planicie y el pantano, si acaso.
A más de un sexenio de distancia lo que queda es reflexionar sobre las enseñanzas que dejó la catástrofe. ¿Está la entidad verdaderamente preparada para enfrentar nuevas e inevitables avenidas de agua? ¿La versión de dragado de ríos hechos y avances en obras de infraestructura de protección tiene el aval de la administración estatal, responsable primera de la seguridad de los que aquí habitan?
¿Son suficientes los 1500 millones de pesos previstos como inversión para el 2015? ¿Cómo validar la efectividad de los 12 mil millones destinados desde 2007? ¿Todo lo invertido correspondió a lo trazado, a lo necesario?
¿Realmente es considerada la opinión de la representación estatal en el manejo del sistema de presas dependiente del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulico Regional como tanto se peleó o tendrá que esperarse a la siguiente eventualidad para dar constancia de ello?
¿El atlas de riesgo por inundación que la CONAGUA dijo haber diseñado, es efectivamente del conocimiento del Estado y más importante aún, de los municipios? ¿Permeó a quien debe, a la gente  común? ¿Saben cómo reaccionar ante las eventualidades, son conscientes ya los tabasqueños que una evacuación no es opcional sino un protocolo que no permite opiniones o deseos de terceros? ¿Existiría -ahora sí -la seguridad en el resguardo de las propiedades de quienes tuvieran que abandonar sus casas por obligación?
¿La protección civil se adoptó de verdad tras aquello que sucedió? ¿La importancia alcanzó lo real o solo sigue figurando en los discursos y en la temporada de precipitaciones?
¿Cesaron los rellenos irregulares? ¿El ordenamiento urbano adoptó un nuevo cauce o solo sustituyó a los cómplices de las consecuencias que en adelante podrían pagarse?
¿Hoy habría más solidaridad, menos rapiña para con los afectados? ¿La emergencia estaría blindada ante los negativos efectos de la grilla que suele pervertir todo lo que toca?
Sean las que sean las respuestas a las interrogantes, lo cierto es que si la mayoría apunta a una negativa, será insostenible asegurar que se aprendió la lección y será inevitable ubicar al estado entre esas sociedades mediocres a las que le pasan cosas y siguen en las mismas, sin posibilidades reales de cambiar su realidad.
Lo peor de todo es que lo ocurrido se habrá convertido solo en un nuevo antecedente de lo que habrá de suceder... otra vez.

Transporte-Tabasco: Ajustes, alcances y triunfadores.

Posted on 8:43 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Hugo Triano Gómez.

La nueva ley de transporte en Tabasco es una realidad. Las conclusiones y las expectativas que generó son variadas y atienden varias vertientes. La fundamental debe ser la que se relaciona directamente con los usuarios.
Con la disposición hay que entender, básicamente se regularizan situaciones existentes como el servicio colectivo de taxis, que en adelante será reconocido por la ley como servicio compartido, así como el establecimiento de “sistemas de transporte eficientes y confortables” como en teoría debiera ser el transbus y establece un límite “razonable” para la antigüedad de las unidades que se emplean en el referido servicio. 
Ante la exigencia de eficiencia, el reglamento de la ley que el poder ejecutivo deberá emitir en las semanas siguientes cobra relevancia. Más en el caso de la subrayada durabilidad de las unidades, pues usarlas más de lo debido amén de una violación a la norma, puede derivar en accidentes que ameritarían sanciones ejemplares no solo a quienes las empleen sino también a quienes debiendo detectarlas para sacarlas de circulación no lo hagan.
El reglamento debe ser minucioso en la facultad de las policías para -coordinadamente con la autoridad estatal- realizar operativos caza piratas. Habrá que esperar que las manos no tiemblen a la hora de fijar los montos de las sanciones a los concesionarios que por ejemplo, ignoren la obligación de dotar a sus unidades de dispositivos de regulación de velocidad o a los operadores que hagan caso omiso a la indicación de respetarlos, en el entendido de que es la vida de las personas la que se pone en riesgo.
Que lo difundido en las redes sociales o los medios de comunicación sirva ahora como un elemento de defensa para los usuarios del transporte, gracias a que la SCT “adquirió” la facultad de iniciar de oficio una investigación por casos de presunto abuso, suena a cosa positiva… si se le da, claro, el enfoque de seriedad que la mejora del servicio requiere.
Destacado es también el hecho de que las concesiones y permisos a entregar en el futuro tengan que pasar por un procedimiento -un concurso- previa convocatoria pública y la evidente satisfacción de requisitos. Destaca porque hace suponer menos discrecionalidad, “acuerdos en lo oscurito”, componendas, acuerdos políticos, fraudes, anexos y conexos. Destaca si se piensa en lo que han logrado ciertos “líderes” y personajes metidos a la política que como inversionistas han visto en el sector la posibilidad llana del negocio en detrimento de quienes a ello se dedican. Destaca porque aunque la intención pudiera ser buena, en honor a la verdad su eficacia dependerá principalmente del gobernante en turno y de lo que quiera hacer con el sector. En otros términos, entregar concesiones y permisos por esta vía servirá para evidenciar en el futuro al gobernante que quiera volver a hacerlo sin reflectores, al amparo de las sombras…Y con los riesgos que ello encierra.
Políticamente las lecturas pueden ser de dos tipos. 
Por un lado parece haber razón, si se es estricto, en lo acuñado por la diputada priísta Mayté Dagdug respecto a que retirar de la iniciativa -tal cual y como su grupo quería- el perfil de idoneidad a cubrir por quienes aspiren a concesiones o permisos, es un triunfo para los priístas y una derrota para quien defendió la idea, el titular del sector José Antonio de la Vega.
Empero hay que observar que el “sacrificio” pudo valer la pena para quien lo permitió si se estiman sus alcances.
Que sea una ley consensuada -sacrificando a De la Vega- identifica plenamente a quienes avalaron la disposición -priístas y perredistas fundamentalmente- en aras de deslindar responsabilidades si todo termina en fiasco. Si se entregan resultados, serán del gobierno primero y de quienes avalaron después.
Lo que no puede echarse en saco roto es que por primera vez el verdadero ganador con la  aprobación de la nueva ley, -el gobernador Arturo Núñez- podrá presumir de haber marcado una diferencia de peso, indiscutible, respecto a su antecesor Andrés Granier y priístas en general.
Es Núñez ahora quien puede presumir de haber privilegiado el diálogo y hasta el final en el asunto, de haber cedido no teniendo porqué hacerlo, de respetar a las minorías, de darles su lugar. Una de las cosas que Granier Melo despreció para preferir ejercer el poder… hasta perderse.