Los Intendentes de la nación.

Posted on 15:08 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

Hugo Triano Gómez.





Lo que se hace a la ligera, seguro deja cosas en el camino, pendientes. Si es light, una reforma legal no servirá de mucho. Hablar entonces de una “simple” reforma constitucional para favorecer la ampliación de los periodos de los gobiernos municipales en Tabasco, sin atender los verdaderos problemas que éstos enfrentan, representa más un lastre que un beneficio.

En esta lógica no puede darse por válida para impulsar la idea, la teoría aquella de que el primer año de ejercicio "se le va" al Alcalde en aprender. Sus promoventes olvidan que afirmar esto, evidencia la improvisación de la llamada clase política, la clase gobernante.

Un Ayuntamiento, es el encargado de administrar y proveer de los servicios públicos, aunque también de negar, de justificar –si bien le va al gobernado- las deficiencias.

El municipio es conceptualmente la estructura mínima en el escalafón del poder. Paradójicamente es una “mina de oro” –grande o pequeña según su presupuesto-. En los hechos es un refugio político, un “camino natural” para los dedicados a la actividad; un coto de poder, un ente pese a cualquier campaña promocional, que actúa casi por decisión de una sola persona, en los asuntos de “trascendencia” que le tocan resolver.

Para lo demás, tiene su cuerpo edilicio: Los regidores.

Creyentes de que “la oportunidad” la merecen más que nadie por el “trabajo de base” hecho en favor de los partidos políticos, así sea solo “acarrear” gente, los regidores suelen ser incondicionales del edil en la extensión de la palabra, o lo que es lo mismo, más papistas que el Papa.

Lo peligroso del hecho es que ante la “natural homogeneidad” de criterios –y la ignorancia de los asuntos- el Primer regidor no solo puede perder piso, sino también la mira de un “camino mejor” ante la falta de opciones brindada por el cabildo, que cual Congreso en la democracia teórica, debiera ser un sano contrapeso al interior, en beneficio de la comuna.

A punto de declararse en peligro de extinción, el debate de los asuntos en los Cabildos, pasa también por las omisiones de los legisladores locales, que se han mantenido estáticos ante la idea de dar equidad a la distribución de regidurías, no proporcional hoy en día, al número de votantes por cada planilla.

El asunto de la escasez de dinero en los Ayuntamientos, una vez más podría aligerarse si los cómodos regidores no percibieran las jugosas dietas que reciben, equiparables en algunos casos a las de los Diputados que ya es decir bastante, y no se justifica. Si no existieran bonos discrecionales de "retiro" cada fin de administración; si en síntesis, se celara como lo de uno mismo, cada peso del erario.

De poco serviría también una ampliación de los periodos de gobierno en los municipios, si no existen mecanismos como el de la revocación de mandato, que eventualmente tendrá que alcanzar las máximas esferas del gobierno. De poco, si se sigue dejando sin castigo a quien endeude las “arcas” municipales y no herede los mecanismos de programación y solución necesarios.

Amén que se opondría al otro intento latente de homologar las elecciones en el país, incrementar a 4 años los periodos de los alcaldes en la entidad, asemeja un “premio injustificado” a una estructura que ha dejado mucho que desear, que no se ha fortalecido, que más bien se ha rendido al ámbito estatal y al personal. Un aliciente para mantener la plaza como refugio de políticos, un paso más para no dejar de ser… los intendentes (mejor pagados)de la nación.

0 comentarios:

Publicar un comentario