Cynicus

Posted on 12:54 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

                                                                                       Hugo Triano Gómez.



Ser cínico es ser descarado, insolente, falso, hipócrita. El cínico no siente vergüenza, nada. Por eso llama la atención que apenas unas semanas atrás, en el final del sexenio Calderonista, científicos sociales hayan calificado a México de tal manera.
Su argumento se centró en la "amplia serie de derechos incluidos en la Constitución, que no son garantizados en los hechos". Como es de entenderse, la daga certera del análisis se encajó fundamentalmente en la yugular de las diversas estructuras de gobierno.
Más, cuando volvió a aparecer como losa muy pesada para los entes, la llamada guerra contra el narcotráfico, factor decisivo para la calificación según los referidos científicos
Empero la definición de "México cínico" no puede ni debe limitarse. Si extenderse al fuero de los comunes, a los más, como a los menos.
El temor por el "México cínico" debiera servir pues para que cada quien, en su cada cual, examine la contribución, mucha o poca, frecuente o no, que hace para que su país sufra tal "distinción".  Después de todo, si no se es protagonista del flagelo, podría terminarse siendo su víctima. Una mentira que a nada llega -un acto de cinismo- será declararse ajeno, inmune a ella.
¿Qué tan cínico se puede llegar a ser?¿hay cínicos de primero, segundo y hasta más grados?¿en base a qué se les podría endilgar el mote?¿en función del daño que creen? ¿cuál es el lado positivo del cinismo?¿lo tiene?¿es válido calificar a los gobiernos por lo que "dejan de hacer" cuando uno hace todo lo posible por salir bien librado de los problemas de la cotidianeidad? ¿es acaso reversible?
Tristemente como se ha establecido, el cinismo ha rebasado desde hace mucho la esfera gubernamental, particularmente en México, tanto que resulta difícil establecer el momento y el origen preciso de la perversión. ¿Quién se torno primero así, la sociedad en conjunto o la élite que gobernó? Algo parecido a la paradoja de. . .la gallina y el huevo.
Con independencia de ello, es claro que muy lejos, sepultado entre los escombros, quedó el deseo de uno de los fundadores de la patria: José María Morelos, que hacía votos, desde los sentimientos de la nación, por que lo único que diferenciara a los mexicanos, fuera la virtud. Ahora, ser cínicos, sirve para hablar de unos u otros.
Claro que todo ello está lejos de ser una buena noticia.
El cinismo sirve -o realmente no- para tantas cosas. Para ocultar y profundizar las tragedias de quienes carecen de los medios mínimos para aspirar a un verdadero desarrollo, condenándolos a vivir en ella a perpetuidad. Para disfrazar incapacidades a costa de la esperanza de pocos o muchos. Para mal lograr el progreso, medido si acaso en las cosas materiales. Para anquilosar en el alma la idea de la mediocridad como algo normal, natural, lógico. Coarta la combatividad del espíritu y contribuye a aniquilar la grandeza que pudo ser.
Hacia un un debate filosófico de proporciones lejanas al alcance, podría llevar la idea de que cual acto corrupto, el cinismo es inherente al hombre y por tanto mientras este exista, la condición prevalecerá.
Lo mejor -parecería- es encauzar verdaderos esfuerzos educativos como una medida de combate. Una solución clara, no simple si se habla en serio, para un problema complejo.
Al final es de reconocer que muchos son los cínicos que se han beneficiado de los otros que indebidamente dieron el "ejemplo". En plena coyuntura y en vísperas de nuevos tiempos, bien vale recordar que de nada… De nada  servirá que un cínico se vaya… si más… vienen en camino.

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