Valenzuela Pernas: El dedo que viene.

Posted on 12:02 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


 Hugo Triano Gómez.


Todo mundo entiende que un gobernante debe rodearse de gente en la que confía para integrar su gabinete. Nadie discute que para un puesto relevante se requieren también capacidades probadas.
Con ello claro, poco sorprendente puede resultar la definición de Arturo Núñez para que Fernando Valenzuela Pernas termine siendo pronto procurador de justicia en Tabasco. Si acaso lo que hace es dejar un carril libre e incrementar la velocidad en el hándicap por quien ganará la carrera para ser en adelante el próximo titular del Poder Judicial y en el que Valenzuela en algún momento estuvo.
Las cuestionantes surgen sin embargo, cuando sin necesidad de por medio, el gobierno entrante imita al saliente en el poco cuidado de las formas, al impulsar al ex priísta al cargo. Lo imita porque con una urgencia no justificada, patrocinó la solicitud de licencia definitiva a su diputación local y el congreso se la aprobó de nuevo sin razón, en dichos términos, mancillando la calidad de solemne que tenía la sesión en la que el muy criticado por él, titular del poder judicial Rodolfo Campos, rendía su informe.
¿Pero qué necesidad? ¿Cuál era la urgencia, si ahora mismo no hay un nombramiento y Andrés Granier apenas "conocerá" los nombres de las "propuestas"? ¿Porqué meter con calzador algo que obviamente no urge y -sí- deja mal parado a quien se supone estará más que otros, para hacer valer la ley?
Con todo -y todos- cuadrándose ante el nuevo gobierno en el afán de allanarle el camino al próximo procurador, quedan en la mesa dos escenas sobre el asunto, igual de interesantes.
En la lectura legal, es inevitable advertir el contraste que la legislación local establece en función de otras leyes estatales y la general de la república misma, a la hora de designar a quien ocupará la representación social del ministerio público.
Mientras a nivel federal y en la mayoría de los estados del país, el Congreso es quien ratifica la propuesta del Ejecutivo en turno, Tabasco es el único estado en el que el legislativo "envía" una terna al gobernador para que éste elija a quien ocupará el puesto de Procurador.  
Si bien, "al final se supone" que la decisión del ejecutivo estatal es la que prevalece al "seleccionar" éste el nombre que más le atrae, en el fondo lo que sucede es que el legislativo sigue sirviendo como un apéndice del gobernante al prestarse a "promover" lo que a todas luces es deseo de aquél.
¿Qué valor tiene entonces que una barra de abogados reconozca de repente y de forma unánime un perfi y cual escena clásica del corporativismo la haga llegar a la legislatura para su inclusión en la terna decisiva? Todavía algo más de seriedad podría haber tenido convocar a los interesados a una evaluación o a sugerir nombres, aunque sabido es que cuando el dedo manda en estas cosas, las virtudes ajenas parecen minúsculas. 
Así el mensaje que se envía no es el adecuado, pues una farsa siempre será reprochable a quienes pregonan el cambio en la manera de hacer las cosas; más si se piensa en que el mismo escenario puede reproducirse en el futuro, en cualquier otro asunto.
Cierto es que la ley sui géneris de la que se habla en Tabasco data de hace algunos años, pero ello no significa que las primeras decisiones tengan que tomarse bajo ese precepto. ¿Porqué no -aprovechando la buena relación entre quien saldrá y entrará- se acordó devolverle al ejecutivo la facultad de proponer (directamente) a uno de sus hombres duros y al legislativo de disponer? Así al menos el Gobernador cuidaría las formas, amén de tener la certeza de la confianza.
La lectura política también aporta cosas para el anecdotario, pues ahora resulta que la estructura granierista del congreso "reconoce" por intermediación de las barras de abogados, la trayectoria de Valenzuela Pernas que tras su renuncia al PRI, mostró su lado crítico, lo que de antemano lo hacía si no un enemigo, sí un incómodo para el Granierismo.
Lo más revelador es que la llegada de Valenzuela Pernas a la Procuraduría demuestra -otra vez-que la ruptura que se presumía entre Núñez y Granier tras la aprobación del congreso para contratar más deuda pública, resultó falsa. De otra manera es imposible entender por qué con todos los antecedentes, Valenzuela Pernas pasó el filtro del congreso granierista sin mayores problemas. ¿A cambio de qué? obliga a pensar.
¿Que hace falta capacidad en la procuraduría? Siempre, aunque el procurador saliente Gregorio Romero Tequextle ha demostrado que la institución no cambiará necesariamente por los títulos o los grados académicos. Falta más -como en todo- su dosis de buena fe, de convicción, de predicar con el ejemplo. Mano dura pero sobre todo manos libres para actuar como se debe, donde se debe y cuando se debe. Lo contrario no generará cambios y solo si bien le va a la entidad, evitará que los vicios y los problemas sigan creciendo. ¿Desaparecerlos? suena utópico con las mismas estructuras.

Claro es que para ello lo que hace falta es la decisión, el dedo del gobernante pero para hacer historia; para darle a la procuraduría el papel protagónico que merece y que reclama. No solo el de perseguidor a sueldo en el que varias veces. . . se convirtió.

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