Las dificultades del caso Rullán.

Posted on 18:59 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

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Hugo Triano Gómez.


El caso que "examina" la salida de Francisco Rullán de la titularidad del Órgano Superior de Fiscalización, no es por mucho, sencillo. No lo es, pese a que ya se descartó retirarlo del cargo por el solo hecho de haberse consumado el "relevo en Tabasco".
Y es que proceder contra Rullán a la "malagueña" fue una "opción real" al inicio de todo esto. Afortunadamente para la nueva  administración no se incurrió en un nuevo exceso, que a la larga no solo lo habría exhibido, sino que lo habría metido en una dinámica legal indeseable, si se parte del que se asume, es el objetivo real perseguido por el gobierno Nuñista.
¿Qué es pues lo que busca el "gobierno del cambio", si no más que quitarle poder al llamado desde hace mucho, cómplice del saqueo de Tabasco?  
No en balde el propio mandatario estatal fue contundente al cuestionar dónde estuvo el fiscal todo este tiempo, que nunca detectó nada del saqueo adjudicado a la administración de Andrés Granier. ¿Cómo defenderá Rullán su participación en el proceso de revisión de cuentas públicas, ante la evidencia de malos manejos financieros? ¿Se atreverá de nuevo a justificar en el azar, que la Secretaría de Finanzas de José Sáiz no haya sido revisada en el ejercicio 2011, como recién se exhibió?
Cierto es que fundar la destitución de un funcionario del calibre de Rullán requiere minuciosidad y nada de prisas. Más cuando la ley de fiscalización superior del Estado advierte solo causales graves para ello. Ventilar la información confidencial o reservada que tenga bajo custodia; conducirse con parcialidad en el proceso de revisión de la cuenta pública y en los procedimientos de fiscalización e imposición de sanciones, podrían parecer las más viables a juzgar por los dichos de hace años contra "Paco Rullán"…pero se requieren pruebas. 
Una dificultad adicional y fortuita surge cuando se recuerda la cercanía histórica entre el gobernante Núñez Jiménez y el aludido fiscal, muy a pesar de que la historia cuenta la "traición" de Rullán cuando el ahora gobernador fue avasallado por el priísmo y Manuel Andrade, buscando ser candidato por el PRI.
Su incrustación en la entonces Contaduría Mayor de Hacienda y su proceder a lo largo de los años parecen haber rubricado la distancia entre ambos, aunque en política nunca se sabe.
Quizás por ello, una intervención directa (directísima) del gobernador Núñez se torne necesaria en el caso, luego de la frustrada negociación para que Rullán renunciara encabezada por Rafael Abner Balboa y que se sabe llegó a molestar a algunos de sus compañeros legisladores, pues se  buscó a través de sus dietas juntar la indemnización que aquél recibiría.
Con la posibilidad diluida, resta decir que pocos atendieron -y entendieron- que esa "salida" era equivalente a brindarle inmunidad e impunidad a alguien que debe amplias explicaciones.
Por el contrario la idea de convertir al OSFE en un órgano colegiado con 5 fiscales no luce tan peligrosa y ahora mismo parece una salida razonable al asunto. Luce así por que concuerda con el citado primer objetivo.
Reformar la ley de fiscalización superior del estado, si bien en público buscará "optimizar" el ejercicio del órgano fiscalizador, en los hechos apostará por restarle -si no se le puede extinguir- poder a Rullán Silva.
Para tal efecto, colocarle 4 "compañeros incómodos" al fiscal acostumbrado a obedecerse solo a sí mismo y al jefe del estado, cumple el requisito de respetar sus "derechos" y puede mediante la adecuada legislación, hacerlo uno más de los fiscales y no necesariamente el principal, pese a sus 12 años en el puesto. La tarea de limitarlo o reducirlo no luce descabellada, si se piensa también en que más ojos en su actividad, podrían "orillarlo" a un mejor trabajo o mínimo a cuidar su actuar.
Empero si se insiste en su salida, el camino es claro, quizás, simple. Detectar la gravedad de su actuar, documentarla y proceder, es como se dijo, lo complejo.
La ley a ese respecto prevé que se requieren 2 terceras partes de la legislatura vigente para destituir al fiscal superior, condición lograda con los partidos de izquierda allí representadas, más el apoyo anunciado por la bancada panista con sus 2 sufragios.
No obstante, que Abner Balboa sostenga en su última versión que luego que Rullán se negó a renunciar, el caso podría resolverse en un mes, huele hoy a puro deseo.
La verdad es que aún le quedan al gobierno y sus órganos afines, 2 años para revisar, documentar, vigilar y "fiscalizar al fiscal", tratando -sí- de agarrarlo con las manos en la masa. Pasado ese tiempo, su mayoría podría ser más que una nueva dificultad. . . historia.

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