Mariguanadas de alto nivel 2: Soluciones Patito.

Posted on 19:43 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Iván Triano Gómez. 




En días pasados intelectuales de izquierda que por alguna razón gozan de fama en el foro nacional, hicieron explícitas en sus respectivas columnas, el beneplácito de que Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, anunciara la convocatoria con miras a debatir a nivel hemisferio, la legalización de las drogas.
Algunos se apresuraron - no necesariamente de forma cándida – a calificar de civilizada y demócrata, la propuesta del gobierno de la nación Centroamericana; otros incluso, aprovecharon a despotricar la política nacional denominada mediáticamente “guerra contra el narco” a la vez que pedían “aprender” de aquella nación; no obstante que sólo se trató de una “invitación” a debatir.
Y es que la sin razón se torna evidente, al momento en que Hamid Ghodse, máximo responsable del organismo de la ONU (la Junta Internacional de Estupefacientes) que por lo menos formalmente vela por el cumplimiento de las leyes internacionales de control de estupefacientes, declaró que la legalización de las drogas para luchar contra el narcotráfico no es una opción y que solo serviría para agravar el problema.
Tal afirmación se suscitó en el contexto de la presentación del informe anual de dicha Junta y en atención a la propuesta del referido presidente de Guatemala de considerar la despenalización, la legalización de la producción, el transporte y comercio de drogas para combatir el narcotráfico.
Asimismo destacó el hecho que Ghodse, afirmara que “si nos fijamos en drogas legales como el tabaco y el alcohol, no sólo matan cada año entre 10 y 15 veces más que las drogas ilícitas, sino que también el delito relacionado con el tráfico de tabaco y de alcohol no ha desaparecido, y de hecho, es una gran parte de la actividad criminal”. Aseveración que no puede ser ni relativizada ni mucho menos ignorada, por el sólo hecho de que se trate de una declaración propia de un informe anual, y no producto de asambleas, resoluciones o recomendaciones estrictas del órgano internacional; pues la misma implica la opinión de quien encabeza el órgano internacional dedicado precisamente al control de estupefacientes y que, por ello se presume especializado en la materia.
Máxime que dicho funcionario internacionalista, abundó: “Hacer las paces con el tabaco durante los últimos 300 años no ha tenido éxito, hacer la paz con el alcohol por los últimos milenios no ha tenido éxito. Por ello, no entra en cuestión aplicar soluciones simples a problemas complejos”.
Dicho de otra manera una salida tan sencilla como despenalizar, simplemente provocaría mayor problemática social en los estados, que hasta ahora, no han practicado más que mera retórica en el mayor de los casos, no sólo en las cuestiones relacionadas con las drogas ilegales, sino con el propio problema que representan hoy el alcoholismo y el tabaquismo tan arraigado en la juventud.
En este contexto, se refrenda la postura asumida en su momento, cuando a nivel nacional se escuchó con insistencia la despenalización de las drogas ilícitas; a la vez que se exhorta a todo ciudadano que presuma de demócrata a ejercer su primer deber - previo al del sufragio - que no es otro que el de someter a juicio crítico, las “propuestas partidarias” que han de abundar en el pantano tropical; especialmente ahora al hallarnos en la antesala de las campañas electorales nacionales y estatales en las cuales se prometerá hasta lo imposible.
De ahí que sea un deber, ya no un derecho ciudadano, obtener antes que nada, conocimiento claro y preciso de lo que se dice fuera de la “caverna” en torno a cierto tema y evitar así, ser manipulado, a través de las sombras que conciencias sin escrúpulos reflejan intencionalmente a fin de producir un error, al ofertar soluciones patito, cuando no inapropiadas, viscerales y sin sustento.
Religión, Independencia y Unión.

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