Sucesión 2012: Lecturas y ecos del debate presidencial II.

Posted on 8:53 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Hugo Triano Gómez.



Para quienes siguen ávidos de nombrar un “ganador” tras el debate entre los Candidatos a la Presidencia en México, hay buenas noticias. Sí lo hay.
Desafortunadamente para los seguidores de Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri, no fue ninguno de ellos. No al menos si se atiende el delicado asunto-exigencia de la seguridad en el país.
Es este quizás el tópico que más conceptos tangibles mereció de parte de los Presidenciables en el encuentro del domingo. También el que menos diferencias evidenció.  
Hablar por ejemplo de la Pre-liberación de reos por la simple idea de descongestionar los penales a como hizo Peña Nieto, es cuestionable en función de la nula-escasa readaptación social que logra el sistema penitenciario en México. Es tan peligroso como retirar de la cuarentena a alguien infectado de algo, sin tener certeza de su cura definitiva. Es exponer de nuevo a los inocentes, a los votantes, a las expectativas de vida de quienes incluso han optado por delinquir como forma de vida.
No se niega tampoco que el candidato en comento haya planteado primero la contemplación-revisión de los casos, pero presentar como “prioridad” el anti hacinamiento de las cárceles puede dar al traste con cualquier intento de hacer bien las cosas, amén de materializar nuevas injusticias.
En contraparte la aparición de una iniciativa hecha realidad en países como Estados Unidos para que el gobierno federal mantenga el control exclusivo de los penales de máxima seguridad y que en los de menor peligrosidad  la iniciativa privada intervenga luce harto-interesante. Lo parece porque supone la ansiada mejora de instalaciones y “ahorros” a las arcas públicas que podrían emplearse en otras áreas vulnerables como la falta de “inteligencia”, aunque de nuevo se corre el riesgo del círculo vicioso si no se vigila y controla adecuadamente a quienes corran el riesgo de “invertir” y dar el servicio en la materia. Corruptelas administrativas y que deriven en nuevas fugas por relaciones comprobadas debieran tener sanciones EJEMPLARES. Y de eso nada se habló.
Vázquez Mota no aportó algo más que la insistencia en su dicho de no pactar con el crimen organizado; en la de castigar con pena máxima a los políticos relacionados, siendo que en el proceso penal podrían alcanzarla. La pena de muerte a secuestradores que hace poco abanderó el partido verde –aliado del PAN en el pasado y del PRI ahora- simplemente se esfumó, no existe, ni siquiera valió la pena contemplarlo, aunque el clamor popular indique por lo menos la obligación de revisar el extremo episodio.
Nadie habló tampoco de devolverle su valor al servicio militar nacional, al adiestramiento y menos del derecho de todo mexicano de proteger su vida y su esfera por sobre todas las cosas.
Afortunadamente ninguno habló de la legalización de las drogas como opción para enfrentar el flagelo. Habría sido revelador que alguien defendiera bajo el argumento de siempre la mariguanada de alto nivel de la que aquí se ha hablado.
Que López Obrador haya reconocido que el ejército debe quedarse en las calles hasta que las policías sean confiables y se erradiquen los vicios que generan la inseguridad, fue quizás la cereza en el pastel. Es como se dijo, en este rubro donde mayor convergencia hubo y donde “sin querer queriendo” los debatientes –los cuatro- le dieron la razón al citado verdadero triunfador del debate, el mismo que seguro sonrío, escuchando que nadie osará retirar al ejército que el envió a las calles tan pronto lleguen a relevarlo: Felipe Calderón.

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